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Los perros parpadean más cuando nos ven parpadear, según un estudio

Los perros parpadean más cuando nos ven parpadear, según un estudio

Una investigación muestra que los perros son sensibles a este movimiento facial tan breve y que la identidad de quien parpadea influye en su respuesta.

Así perciben el mundo los perros: menos colores y mayor protagonismo del olfato.
Ya sabemos que los perros han desarrollado una extraordinaria capacidad para interpretar señales procedentes de quienes les rodeamos. Algunas de estas señales son evidentes, como la voz, la postura corporal o la dirección de la mirada, pero otras resultan mucho más difíciles de detectar porque forman parte de gestos cotidianos que apenas duran unas décimas de segundo.

Un nuevo estudio apunta precisamente hacia uno de esos movimientos casi imperceptibles. Sus resultados indican que los perros parpadean con mayor frecuencia cuando observan a una persona parpadear y, sobre todo, que este efecto aumenta cuando quien lo hace es su propio cuidador.

Uno de los veinte perros participantes en la prueba, con las gafas de seguimiento ocular.
Los perros entienden mejor lo que les estamos señalando si además lo miramos
Últimas noticias | 17 octubre 2026 - Tarde

Más marcado ante personas conocidas
La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Parma, Italia, analizó el comportamiento de 35 perros de diferentes razas. Los animales observaron grabaciones de tres personas, una de ellas su titular legal y las otras dos personas desconocidas, mientras los investigadores registraban sus propios parpadeos.

Cada vídeo duraba 40 segundos y existían dos versiones. En una, la persona que aparecía en pantalla parpadeaba aproximadamente una vez cada tres segundos, mientras que en la otra mantenía la mirada fija hacia la cámara sin parpadear. De esta manera, el equipo podía comparar la reacción de los perros ante un rostro que realizaba ese movimiento con la respuesta ante otro prácticamente idéntico, pero inmóvil.

El resultado general fue que los perros parpadearon más mientras observaban los vídeos en los que las personas parpadeaban que cuando contemplaban las caras con la mirada fija. Sin embargo, el análisis más detallado reveló una diferencia relacionada con quién apareció en pantalla.

Cuando la persona que parpadeaba era el cuidador del perro, los animales aumentaban su frecuencia de parpadeo respecto a cuando su persona de referencia permanecía con la mirada fija. Ese cambio no se observó de la misma manera cuando las personas que aparecían en los vídeos eran desconocidas. Por tanto, no parecía tratarse simplemente de una respuesta automática ante el movimiento de los párpados, sino de una reacción que podía estar modulada por la relación social existente entre el perro y la persona.


El estudio encontró además una diferencia relacionada con el sexo de las personas participantes, ya que los perros parpadearon más al observar a sus titulares mujeres que ante las personas desconocidas o ante cuidadores varones. Los investigadores, sin embargo, consideran que este resultado debe interpretarse con cautela, porque el diseño del experimento no permite separar el sexo de la persona de otros factores que pueden influir en la relación entre cada perro y su cuidador, como el tiempo compartido o las experiencias de interacción.

Parpadeo y comunicación
Parpadear es, en principio, una función fisiológica automática que permite mantener protegida y húmeda la superficie del ojo. Sin embargo, otros estudios han planteado que este movimiento también puede proporcionar información relacionada con la atención, el grado de implicación en una interacción o las relaciones sociales.

En el caso de los perros, investigaciones anteriores ya habían encontrado cambios en su frecuencia de parpadeo cuando observaban a otros perros parpadear y habían planteado la posibilidad de que existiera cierta sincronización del comportamiento durante las interacciones entre perros y personas. El nuevo trabajo quiso comprobar específicamente si nuestro parpadeo podía provocar un cambio en el comportamiento del perro, separándolo de todos los demás elementos que aparecen durante una interacción real.

Los resultados apuntan a que sí existe una respuesta, pero no a que los perros estén necesariamente intentando ‘contestar’ a nuestro parpadeo. De hecho, los investigadores buscaron expresamente una sincronización entre ambos comportamientos y no encontraron pruebas suficientes para afirmar que los perros reprodujeran el parpadeo de las personas de forma coordinada.

Para comprobarlo, analizaron si un parpadeo del perro se producía dentro de los 1,5 segundos posteriores a uno de las personas participantes. De los 96 episodios de parpadeo canino analizados, el 57,3 por ciento se encontraba dentro de ese intervalo, una proporción que no resultó significativamente diferente de la que cabría esperar por azar. Los perros, por tanto, parpadeaban más cuando veían parpadear a una persona, pero no lo hacían siguiendo de manera fiable el ritmo de sus párpados.

Los autores plantean que este pequeño movimiento podría proporcionar información sutil sobre la atención, la implicación en la interacción o incluso el vínculo social, especialmente cuando procede de una persona que es relevante para el animal. Sin embargo, también subrayan que no puede asignarse un significado concreto a cada parpadeo de un perro.

Por ahora, lo que sí muestra el trabajo es que los perros pueden ser sensibles incluso a movimientos faciales tan breves como un parpadeo y que no parecen responder exactamente igual ante cualquier persona. Una pequeña señal que, aunque probablemente no constituya por sí sola un lenguaje, añade otra pieza al complejo repertorio de comportamientos mediante los que perros y personas nos observamos y respondemos mutuamente.

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