“Todo ello está mejorando tanto el tiempo de dedicación a los pacientes como la seguridad, precisión y personalización de los tratamientos. Aún es pronto para poder imaginar hasta dónde puede llegar la tecnología robótica y basada en IA, pero es bastante probable que el útero artificial no tarde mucho en ser una realidad, o que parte de los procesos en un laboratorio puedan automatizarse y facilitar el trabajo diario”, expresa la especialista.